jueves, 23 de julio de 2009

Riyadh IC

Hace un par de meses nuestra empresa decidió que había llegado el momento de recortar gastos y nos cambió de compound. Dejamos unos de los más caros compounds de Riad por otro de lo más normalito, aunque el ambiente no cambió mucho. De estar en uno repleto de familias inglesas y americanas, nos fuimos a otro atestado de familias egipcias, libanesas y jordanas.

Las mentes pensantes de mi empresa nunca llegarán a comprender que si de verdad quieren incentivar a sus empleados a que se aventuren a viajar a estas tierras, deberían procurar de buscarnos alojamiento en alguno de los compounds con otro tipo de vida social que no sea sacar a pasear a los niños. No hace falta que nos metan en los compounds donde se alojan las tripulaciones de vuelo, pero al menos algo más animado sí se agradecería.

El caso es que, circunstancias de la vida, resulta que se ha incorporado más gente y no había sitio para todos nosotros en el compound, así que me presenté voluntario para mudarme a un hotel, así que he terminado en el Riyadh Intercontinental, que posiblemente sea el mejor o uno de los mejores hoteles en los que me he alojado, y que por otra parte se sitúa como el tercer mejor hotel de Riad, después del Four Seasons y del Al Faisaliah.

La habitación que tengo llegará fácilmente a los 50 metros cuadrados y las facilidades del hotel son innumerables, lo más destacado además de sus restaurantes, tiendas, piscinas, pistas de tenis y gimnasio, es un campo de golf de 9 hoyos (a pesar de encontrarse en el centro de la ciudad).

Pasando al tema de la carnaza periodística, mi conductor me ha vuelto a confiar algunos de esos rumores que tanto gusta a mis seguidores. Resulta que este hotel es muy frecuentado por algunos príncipes y demás gente de familias poderosas para sus escarceos sexuales y amorosos, porque claro, a pesar de vivir en palacetes, no hay nada mejor que un hotel así para echar una canita al aire. Es decir, un picadero a todo lujo.

Pues eso, después de casi 8 meses en el reino, porque yo lo valgo.

miércoles, 22 de julio de 2009

No rezas, no cenas

Creía que ya nada iba a sorprenderme de Arabia, pero siempre te encuentras con algo nuevo. Hoy al salir del trabajo nos hemos ido a un Tony Roma's a degustar "las costillas más famosas del mundo", como pone en la carta, aunque por supuesto en lugar de deliciosas costillas de cerdo aquí lo que sirven es un pedazo de hueso de chuletón de vaca (ni siquiera se le puede llamar ternera).

El caso es que llegamos al restaurante a eso de las 19:30 (es lo que tiene currar con británicos) y el camarero nos advierte que sólo quedan 45 minutos para la oración, algo que ya sabíamos y a lo que no sueles dar más importancia. Ya sabemos que durante la llamada a la oración todos los establecimientos cierran sus puertas y no te atienden en ningún lado, así que tienes que tener siempre en cuenta el horario cuando vas a un restaurante para hacer el pedido y que te sirvan antes de la oración.

Al principio parece difícil: cinco oraciones al día que van cambiando de horario a lo largo del año dependiendo de la posición del Sol, pero acabas pillándole el truco para saber cuándo tienes que salir a comer o a comprar y cuando es mejor que sigas a lo tuyo para no perder el tiempo delante de la puerta de un local.

Sin embargo la sorpresa nos la hemos llevado hoy cuando a eso de las 20:15 apagan las luces del restaurante. Estabamos acabando las costillas, casi en la oscuridad, cuando el camarero amablemente nos ofrece la cuenta, la cual uno de mis compañeros pagó y pudo estampar la firma gracias a una linterna que llevaba el camarero.

Cinco minutos después, el camarero nos pide amablemente que abandonemos el restaurante, pero la puerta del mismo ya se encuentra cerrada, no pueden abrirla por peligro a que algún miembro de la Mutawwa lo vea. Así que nos acompaña hasta la cocina, la cual atravesamos sin dar crédito a lo que nos estaba pasando y salimos por la puerta de atrás del restaurante.

¿Alguien habló de respetar otras creencias, culturas y costumbres?

martes, 14 de julio de 2009

Be careful my friend

Cada vez que vuelvo a este país te cuentan alguna historia que te hace sentir como si estuvieras en constante riesgo de cagarla. Mucha gente me pregunta si éste es un país seguro, y la verdad es que nunca he tenido ningún problema ni he conocido a nadie que lo tuviera. Creo que en general los expatriados tememos más a la policía y al gobierno que a los propios delincuentes o terroristas.

Por ejemplo, yo ya sabía que llevar el pasaporte contigo es más que recomendable, pero no conocía hasta qué punto. De hecho, alguna vez había salido llevando simplemente una fotocopia por miedo a perderlo en la ciudad. Resulta que si la policía te para en un checkpoint y no llevas el pasaporte original puedes acabar en la cárcel, y la estancia puede llevar desde unas horas hasta incluso uno o dos días si tienes la mala suerte de que sea fin de semana.

Otro tema que ya he contado miles de veces es sobre el consumo e importación de alcohol, como sabréis totalmente prohibido en todo el país. Hoy mismo he leído que algunas embajadas advierten que puedes ser detenido en el aeropuerto si los oficiales huelen el alcohol en tu aliento, imagina que te tomas un par de copazos en el avión y cuando aterrizas te pasas unas horitas detenido.

¿Alguien conoce algún otro lugar del mundo para visitar o trabajar tan agradable como éste (sin contar aquellos países en guerra o con conflictos)?

lunes, 13 de julio de 2009

¿Saudi y Westvleteren?


El escudo de armas saudita es uno de los símbolos nacionales. Consta de dos espadas y una palmera y fue adoptado en 1950 como símbolo de la unificación del Reino llevada a cabo por el monarca Abdul-Aziz bin Saud.

Por otro lado, la abadía de Saint Sixtus en Westvleteren (Bélgica) es una de las 7 abadías trapistas que existen (6 en Bélgica y una en Holanda) y donde los monjes de esta orden elaboran unas deliciosas cervezas. La Westvleteren tiene la particularidad de que su producción es la más reducida de todas las abadías trapistas y su venta se encuentra limitada en la misma abadía previa reserva telefónica. Los monjes de esta abadía elaboran tres tipos de cerveza conocidas como Westvleteren rubia, 8 y 12. Esta última fue elegida en 2005 como la mejor cerveza del mundo.

¿Qué tiene que ver todo este rollo con Arabia Saudita? Pues ahora comparad el escudo de armas de arriba con el símbolo de la abadía:

¿Casualidad? ¿coincidencia? ¿no se parecen en nada y el calor está afectando a mi capacidad de raciocinio? teniendo en cuenta que la abadía de Saint Sixtius se fundó en 1831, supongo que no habrá mayores conexiones entre ambos escudos.

Por cierto, hace menos de dos semanas me encontraba en esta abadía degustando la trilogía de cervezas y ahora me encuentro en Riad, qué vueltas da la vida...

domingo, 14 de junio de 2009

Leyendas Urbanas (part.2)

Creo que ya he comentado alguna vez que los sauditas más pudientes suelen contraer matrimonio con más de una mujer. El Islam les obliga a tratarlas de forma totalmente equitativa, por lo que suelen comprar lujosos vestidos y joyas por duplicado, triplicado o multiplicado por el número de esposas pertinente (desconozco si hay un máximo legal o si el Corán dice algo respecto a este máximo). El sector inmobiliario también se beneficia de este requisito islámico, ya que lo más habitual es que cada esposa viva en una casa distinta y el saudita reparta equitativamente sus noches cada lecho marital. Tampoco hay límite en la edad de la contrayente, y se han dado numerosos casos que han levantado gran revuelo en la opinión pública en relación a matrimonios entre octogenarios y niñas de menos de 10 años.

La mayoría de los matrimonios son previamente concertados entre familias, lo que produce que al final en muchos casos el amor (y el sexo) sea totalmente inexistente entre los cónyuges. Como podréis imaginar, esto crea de nuevo una serie de necesidades e instintos que tanto una parte como la otra deben satisfacer...

El hombre tiene básicamente dos vías de escape para estos instintos: organizar fiestorras en otras viviendas o bien irse de fin de semana al Reino de Bahrein. En ambos casos, los instintos suelen ser satisfechos por una gran comunidad de chicas provenientes de Filipinas, China, Malasia e Indonesia.

La mujer saudita, ante la imposibilidad de viajar sola y de conducir su propio coche, tiene que conformarse con satisfacer estos instintos en su propia casa, mientras el marido acude a su centro de trabajo. En la mayoría de los casos es el chófer o algún otro sirviente el que se encarga de la tarea. Se comenta que existe también una gran comunidad de egipcios y libaneses en su mayoría que desarrollan una ocupación paralela como gigolós.

En general, los matrimonios pueden vivir así mientras todo quede en casa, supongo que cada uno querrá hacer como que no se entera de lo que hace el otro. La situación empeora dramáticamente cuando alguna de las infidelidades trasciende y es conocida públicamente, ya que la deshonra debe ser castigada severamente y el adulterio se castiga con latigazos o incluso ejecución pública.

El hecho de que muchos jóvenes sauditas no tengan contacto más que con mujeres de su familia tiene dos consecuencias. La primera es que al final se acaban acordando un gran número de matrimonios entre primos y la segunda es que dicen que el número de gays es increíblemente alto en comparación con otros países.

De nuevo, en respuesta a cada necesidad la sociedad ha sabido crear una comunidad que sepa cómo satisfacerla. En este caso se trata en su mayoría de filipinos, que digo yo que por algo se habrán creado esa fama de perder tanto aceite. El castigo por homosexualidad es latigazos o ejecución pública, aunque como dato curioso decir que el muerde-almohadas es castigado mucho más severamente que el sopla-nucas.

En definitiva, como dice un compañero, con la facilidad que tienen los jóvenes sauditas para acceder a internet, 50 canales de televisión por satélite y la cantidad de información que se maneja hoy en día sobre la vida más allá de estas fronteras, esta sociedad acabará reventando por un lado o por otro, antes o después.

Actualización 21 de Junio: Tres días después de publicar esta entrada apareció esta noticia en El Mundo (gracias a Crispal por el link).

Leyendas Urbanas (part.1)

Transcurren mis últimos días en el Reino (inshallah) y no puedo cerrar este blog sin contar algunas de las leyendas urbanas de la vida y costumbres sauditas, esas que no se publican en ningún sitio. Ningún pueblo es capaz de vivir con tantas restricciones y prohibiciones sin dar rienda suelta a sus instintos.

Empezando con el tema del alcohol, datos no oficiales cuentan que hasta un 85% de la población lo consume con más o menos regularidad. El mercado de contrabando es bastante lucrativo, ya que puede alcanzar hasta diez veces su valor. Aún más extendida está la práctica de la fabricación casera, no sólo de cerveza y vino, sino de los más fuertes licores que uno pueda imaginar.

Por si eso fuera poco, las malas lenguas cuentan que los sauditas suelen utilizar casas en los alrededores de las ciudades para organizar fiestorros de escándalo donde no sólo el alcohol, sino que también drogas y mujeres son "degustadas" con igual profusión. Resulta que la policía, aún sabiendo que estas fiestas tienen lugar, se ve impedida de intervenir al tratarse de recintos privados sin una autorización judicial, y los jueces no trabajan de tarde o de noche. Lo que sí sucede con frecuencia es que los fiesteros sean pillados en algún control en la calle o conduciendo borrachos, y al que le ocurre se puede preparar a una buena tanda de latigazos en lugar público.

sábado, 13 de junio de 2009

Madrileños por el mundo?

Estoy empezando a cansarme de que la gente me diga cosas como ésta: "Sí, el otro día vimos el país ese en el que estás en el programa de Madrileños por el Mundo".

Error: ni "Madrileños por el Mundo" de Telemadrid, ni "Españoles por el Mundo" de TVE ni los "Callejeros" de Cuatro han estado por aquí, ni creo que puedan grabar un programa en este Reino por las siguientes razones:
  1. No se puede entrar al país a menos que te invite una empresa, o bien, que los reporteros vengan en misión diplomática, lo cual veo bastante difícil
  2. No se puede grabar a la gente en lugares públicos, ni siquiera puedes hacer fotos sin pedir permiso si quieres evitar problemas

Así que no intentéis comparar este país con otros de la zona, esto no tiene nada que ver: aquí no hay tiendas en las que vendan alcohol o cerdo a extranjeros con licencia, aquí no hay playas donde las mujeres lleven bañador, aquí los hombres no pueden hablar con las mujeres que no sean de su familia, aquí no se puede hacer nada de lo que han mostrado otros reportajes por Dubai, Omán o Jordania.

domingo, 7 de junio de 2009

Back to Riyadh

Nunca digas nunca jamás, ya estoy de nuevo en Riad y lo peor es que nadie me puede asegurar si estas dos semanas serán las últimas. Este país está empezando a acabar con mi paciencia, y los que han trabajado conmigo saben que esa es una de mis mayores virtudes. No puedo dejar de relatar una vez más lo acontecido hoy a mi llegada en el King Khaled International Airport.

La imagen al bajar del avión era de lo más desoladora. El hall del control de inmigración estaba completamente abarrotado y la gente intentaba mantener un poco de orden en las filas. Como siempre me coloqué en una de las colas que estaban más a la derecha, que suelen ser las más rápidas. Eran las 20:30 de la tarde.

A las 23:30 aún quedaban seis personas delante de mí en la fila. De nuevo comprobé mi suerte al situarme en una de las más rápidas, porque la gente de mi izquierda llevaba un tiempo quejándose de que llevaban desde las siete de la tarde en su fila y la cosa no avanzaba. Acto seguido, un tipo que parecía de origen escandinavo empezó a perder los papeles, gritando lo siguiente a los policías: "¿Es qué no van a hacer nada con esta fila? Llevamos aquí cuatro horas", "¿Es que vamos a tener que esperar aquí toda la noche?", "Fuck you!" (esto último no hace falta que lo traduzca).

Rápidamente un par de policías se acercaron a él y le dijeron que les acompañara. Pude oír a uno de los polis decir al incauto escandinavo: "Has cometido un gran error". Le llevaron a las dependencias policiales y no volvimos a verle salir. Algunos comentaban en la fila que podrían deportarle directamente, otros que pasaría al menos una noche en la cárcel, nunca lo sabremos a ciencia cierta.

El motivo de toda esta animación aeroportuaria es que desde hace un par de meses las autoridades sauditas están digitalizando las huellas dactilares y la fotografía a la entrada al país. El proceso puede durar entre cuatro y cinco minutos por persona. En teoría si ya has pasado por este trámite no deberías esperar tanto, pero como las filas son un completo caos, al final toda la gente acaba mezclada en las distintas filas.

Moraleja: una vez más, nunca pierdas la paciencia en este país.

lunes, 4 de mayo de 2009

De vuelta

No hay nada más gratificante que tener que volver al Kingdom después de haber dicho por activa y por pasiva a tu empresa que estas cansado de este proyecto y de este país, y encima disfrutar de los siguientes placeres.

En primer lugar tenemos al árabe de turno en el avión con el que tienes que soportar esta conversación (traducida del inglés):
- Arabe: Salam, ese es mi sitio.
- Yo: ¿Seguro? (saco mi tarjeta de embarque y le muestro mi asiento)
- Arabe: sí, seguro, yo he pedido ventanilla así que ese es mi sitio
- Yo: verás, yo tengo el asiento 40K y como puede ver en este dibujo, la K es la letra al lado de la ventanilla.
- Arabe: No, yo he pedido ventanilla y ese es mi sitio.
- Yo: bueno, si quiere puede ir a preguntar a la azafata

Por supuesto, medio minuto después el árabe volvió, se sentó a mi lado sin abrir la boca y no volvió a dirigirme a mí en las seis horas de viaje restantes. Lo malo es que tuve que compensar mi regocijo con el hecho de tener que aguantar el olor que emanaba el individuo.

Intenté que el viaje se me hiciera más corto intentando echar un sueño, pero dio la casualidad de que el Sol se ponía por mi lado y detrás de mí había otro árabe levantando la persianilla cada dos minutos para controlar el momento en el que se tenía que poner a rezar, con tan mala fortuna que cada vez que subía la persianilla los rayos del Sol poniente me cegaban.

Así que más pena que gloria uno consigue llegar al aeropuerto de Riad y ¿qué es lo que te encuentras? pues la imagen habitual, una masa de cientos de personas haciendo cola en el control de pasaportes. Rápidamente uno aplica sus conocimientos en estos terrenos y me coloco en la cola que, a posteriori, comprobé que era la más ágil.

Sin embargo resulta que de un tiempo a esta parte han endurecido los controles y ahora toman fotos y huellas digitales más o menos aleatoriamente a la gente. Si a eso le añades que los guardias siguen siendo interrumpidos cada cinco minutos con algún colega que llega y viene a visitarles, con los pertinentes saludos y breves conversaciones, pues el resultado es que tuve que esperar una hora de reloj hasta que llegó mi turno.

Mi paciente conductor me esperaba a la salida de la terminal, así que tras un breve trayecto hacia el compound, consigo llegar de nuevo a mi casa, cenar una sopa de sobre y meterme en la cama. No podía acabar así el día ya que las temperaturas habían subido y ahora disfrutamos de unos agradables 28º C por la noche, así que tardé bastante en conciliar el sueño. Hoy he tenido que dormir con el aire acondicionado puesto, así que con un poco de suerte pillaré un resfriado y no me dejarán embarcar en el avión de vuelta acusándome de tener la gripe porcina.

Por lo demás, todo sigue igual en KSA, y el verano aún está por llegar.

lunes, 20 de abril de 2009

El árabe en 12 palabras

En estos cinco meses no he puesto mucho interés en aprender la lengua árabe, más que nada por el esfuerzo que supondría aprender una lengua tan distinta a la nuestra y la poca utilidad que le veo teniendo en cuenta que la mayoría de los sauditas se defienden bien con el inglés. Sin embargo, nunca viene mal aprender unas pocas palabras para soltarlas cuando menos se lo esperan y ganarte a la audiencia, eso les encanta. He aquí las pocas que he podido aprender y que voy a escribir tal y como se pronunciarían en castellano:
  1. 'salamalecum': el saludo obligatorio, literalmente "que la paz sea contigo"
  2. 'alecumsalam': la forma de responder al saludo
  3. 'succram'= gracias
  4. 'mafi'= no hay
  5. 'múscala'= problema
  6. 'cabbira': grande
  7. 'sagguira'= pequeño
  8. 'mafi múscala'= no problem
  9. 'múscala cabira' = gran problema
  10. 'múscala sagguira' = pequeño problema
  11. 'iala'= vamos, venga
  12. 'jamsa' = cinco (la explicación de por qué el cinco es el único número que he aprendido es fácil: mi mesa está al lado de un call center y todos los números móviles de Arabia empiezan por cinco)
  13. 'aiouá' = sí
  14. 'insaala': literalmente "si Alá quiere", palabra de uso obligatorio si te refieres a algo que tiene lugar en el futuro

Y por último, la palabra que más me gusta y que sirve para múltiples propósitos: "jalás". Esta palabra comodín quiere decir que algo ha terminado, por ejemplo:
  1. Que has terminado la reunión: "jalás"
  2. Que viene el camarero y has terminado tu plato de comida: "jalás"
  3. Que te están sirviendo arroz y no quieres más en tu plato: "jalás"
  4. Que estás discutiendo un asunto con alguien y llegáis a un acuerdo: "jalás"
  5. Que pagas la cuenta y dejas unos riales de propina: "jalás"
  6. ... paradójicamente, la lista de usos de "jalás" es interminable

Esto se acaba (o no)

Apenas me quedan tres días por estas tierras y uno empieza a hacer balance de todas las experiencias vividas. Sin embargo ayer mi empresa me pidió que continuara dos meses más así que tuve que rechazar tan "tentadora" oferta. Este miércoles haré las maletas pero de aquí a un tiempo puede que pase alguna de estas cosas:
  1. Que no insistan más, encuentre un maravilloso proyecto en algún país occidentalizado y todos vivamos felices y contentos
  2. Que sigan insistiendo y yo acabe cediendo y tenga que volver alguna corta temporada
  3. Que acabe engrosando las listas del Inem

domingo, 19 de abril de 2009

Kuwait

Todos aprendimos a situar Kuwait en el mapa en agosto de 1990 tras la invasión por parte de Iraq y la conocida "Guerra del Golfo". Hasta aquel momento este pequeño estado había pasado desapercibido en el siglo XX, en el que lo más destacable fue el protectorado británico, el descubrimiento del petróleo, su independencia en 1961 y la alianza con Iraq en su guerra contra Irán.

El pasado fin de semana conseguí organizarme un fugaz viaje de fin de semana y visitar capital: Kuwait City. El viaje desde Riad tan sólo lleva una hora de avión y además de las aerolíneas nacionales, Jazeera Airways también ofrece vuelos de bajo coste entre ambas capitales. El visado se puede obtener en el mismo aeropuerto, a unos 15 euros al cambio (sólo admiten moneda Kuwaití así que hay que cambiar en el mismo aeropuerto).

La ciudad es como tantas otras que he podido visitar en el Middle East: grandes avenidas, enormes centros comerciales, tráfico desmadrado y altos edificios de oficinas, muchos de ellos aún en construcción. Lo bueno de Kuwait es que, dentro de lo que cabe, parece un poco más ordenado y tiene el encanto de un enorme paseo marítimo (la "corniche") en el que se suceden parques, playas y restaurantes. Tengo que reconocer que no encontré ni rastro de la Guerra por allí, había leído que algunos edificios aún mostraban señales de lo que pasó hace menos de 20 años, pero supongo que de nuevo el dinero que brota del suelo ha facilitado una rápida reconstrucción del país.

Por desgracia no conseguí librarme de una de las inclemencias que me vienen acompañando en Riad desde hace tiempo: la arena del desierto. Esa especie de bruma de color marrón hizo que fuera imposible sacar una foto en condiciones.

La marca de identidad de la ciudad, y probablemente del país, son las Torres de Kuwait, una especie de esferas insertadas en un pincho y decoradas con cerámica de color azul. Una de las torres se puede visitar y alberga un restaurante, mientras que la otra se utiliza como depósito de agua.


Otro de los edificios singulares es la Torre de la Liberación, una enorme antena de telecomunicaciones (está entre las 5 mayores del mundo) que recibe ese nombre porque la Guerra del Golfo interrumpió la finalización de su construcción durante unos años.


Sin embargo, lo que más me ha gustado de Kuwait es el sentimiento de libertad a pesar de encontrarme en un país rodeado de lo mejorcito del Middle East (Iraq, Irán y Arabia Saudí) y de que el consumo e importación de alcohol también esté totalmente prohibido. Donde más se nota esta libertad es en cómo viste la población, sobre todo la gente joven. Da gusto volver a ver a grupos de amigos y amigas hablando entre ellos, vestidos con pantalones, camisetas intentando ir a la moda europea, ¡si hasta pude ver alguna falda ligeramente por encima de la rodilla!

Otro aspecto llamativo fue el de ver a parejas que iban dadas de la mano por la calle... inaudito, ¡como si fueran dos amigos árabes! Y ya lo más transgresivo que he visto por la zona: ¡una pareja dándose un casto beso en el paseo marítimo a la vista de todos!

En resumen, una buena forma de escapar un fin de semana de la capital saudita y de estampar en tu pasaporte un sello de lo más exclusivo.

martes, 14 de abril de 2009

¿Arabes unidos?

Hoy he leído una noticia que decía que los talibanes habían matado en Afganistán a una joven pareja que pretendía huir del país para casarse. Su delito: él era de origen chií y ella de origen sunita.

Para poner en antecedentes a todo el mundo tenéis dos opciones: leeros la Wikipedia o bien este pequeño resumen de interpretación libre.

Allá por el año 632 D.C., Mahoma (PBUH) muere y sus seguidores se ponen a pensar quién será su sucesor al frente del Islam. Alí, el primo a la vez que yerno del Profeta (PBUH) - ¿? no me preguntéis sobre las extrañas relaciones familiares en aquella época - se proclama califa, pero es derrotado unas décadas después por Muawiya, el gobernador de Siria. La cosa no acaba aquí sino que se sucede durante generaciones de luchas entre tribus y familias hasta que definitivamente el cisma toma forma y las dos ramas se separan definitivamente.

Los chiíes consideran seguidores y sucesores de Alí, de hecho el término Chía viene de la expresión shī'at 'Alī, partido, facción, o seguidor de Alí. Por contra, los sunitas consideran que la sucesión de Mahoma (PBUH) corresponde a un árabe miembro de la tribu de Quraish a la cual pertenecía el Profeta (PBUH).

Los suníes, que representan entre el ochenta y el noventa por ciento de todos los musulmanes, son mayoritarios en todos los países árebes y del Magreb con excepción de Irán, Iraq y Azerbaijan. En Omán la mayoría es para otro grupo denominado jariyí (o carají), que no estuvieron de acuerdo con los argumentos de ninguna de las dos ramas principales y se fueron por su cuenta.

Con el tiempo se formaron diversas escuelas dentro del sunismo, siendo éstas las principales:
  • Hanafi: es una de las ramas más tolerante y flexible. Admite la analogía como fuente del Derecho.
  • Maliki, también llamada "Escuela de Medina": bastante rigorista, que no obstante, acepta los hadices (hechos ocurridos en tiempos del Profeta e interpretados por el mismo).
  • Shafi'i: otra de las escuelas más abierta y menos rígida del islam suní
  • Hanbali: se considera la escuela más rigurosa del islam suní. Para ellos, el Corán y la Sunna son Ley. Esta escuela jurídica no los considera únicamente una fuente del derecho. Abogan por una interpretación y una aplicación literalista del islam. En Arabia Saudí es escuela jurídica oficial, tomando la forma más rigurosa del wahabismo.
Los suníes reciben su nombre debido a la importancia que dan a la Sunna, colección de dichos y hechos atribuidos a Mahoma y transmitidos en forma oral. O sea que no sólo se basan en el Corán sino también en la Sunna, lo cual permite adaptar el Corán a las exigencias de la época.

En resumen, que como dice un compañero de trabajo, gracias a que existe Israel que es lo único que mantiene a los árabes unidos, que si no fuera por eso no pararían de matarse los unos a los otros.

lunes, 13 de abril de 2009

Diving Jeddah

Para mi segunda experiencia de buceo en el Mar Rojo me puse en manos de la empresa Desert Sea Divers cuyo dueño, un tipo llamado Abubaker, es de lo más popular y conocido en la zona, además de poseer todo un imperio de tiendas y personal a sus órdenes.

Esta empresa monta excursiones en barco desde una pequeña urbanización llamada "Dive Village" a unos 20 km del centro de Jeddah en dirección noroeste. Había reservado una plaza para los dos días del fin de semana, así que tras recoger el equipo pertinente, salimos en uno de los 3 barcos con capacidad para casi 20 buceadores y con todo lo necesario para pasar un buen día en el mar. Éramos un grupo de unos 15 entre americanos, libaneses y algún que otro saudita, muy buen ambiente y todo el mundo con ganas de pasarlo bien. Aparte del capitán, nos acompañaban un Dive Master que cuidaría de nosotros bajo las aguas y otro ayudante.

Todo iba de maravilla hasta que topamos con la Guardia Costera, la cual tiene que dar autorización a cualquier barco que quiera salir del puerto, y que debe de ser una especie de Guardia Civil en versión marítima, lo digo por la mala leche, ya que aquel primer día no dejaron a ningún barco salir a causa del viento (una brisita de nada).

Así que tuvimos que volver a tierra firme y gracias a Mr. Abubaker, nos metimos en la playa privada de un hotel donde tenía otra tienda y aquel día pudimos bucear desde la playa, la cual era una pasada, con una pared vertical de coral que llegaba hasta 40 metros de profundidad, pero tan sólo nadando desde arriba podías ver perfectamente, la transparencia era increíble.

Allí conocí a Allan, el que sería mi "buddy" o compañero de buceo ese fin de semana (recordad la primera regla del buceo: nunca, nunca, nunca bucees solo). Este tipo era un experimentado americano de más de 50 años que se había recorrido los mares de medio mundo y que, como tantos otros, intentaba pasar sus fines de semana en Arabia de la mejor manera posible. Lo mejor de todo es que llevaba una cámara de fotos con carcasa submarina, gracias a la cual he conseguido mis primeras fotos subacuáticas :-)


Nota: ésta es la primera y supongo que única foto que vereis de mí en este blog, espero poder seguir manteniendo mi anonimato por mucho tiempo.

El segundo día amaneció con una calma absoluta en cuanto al viento y ni una nube en el cielo, así que volvimos a probar suerte. Esta vez éramos unos 10 en el el grupo, mismo barco y misma tripulación. Entre ellos había unos cuantos americanos, tres azafatos y una azafata de Lufthansa, una pareja de saudíes que no buceaban y que simplemente se apuntaron para pasar el día en el barco y mi compañero Allan.

La zona costera de Jeddah está repleta de formaciones de coral donde además, unos cuantos barcos han quedado hundidos y son destinos muy populares para bucear. Aquel día sin embarco fuimos a otros tres sitios donde las formaciones de coral eran espectaculares, pudimos ver columnas de metros de altura y nadar alrededor de ellas como si estuviéramos metidos en un bosque.

Os dejo unas pocas fotos, espero que Allan pueda enviarme algunas más espectaculares.


Vista del arrecife de coral desde el barco

Uno de los tantos peces de colores junto al coral

Una raya con increíbles puntos de azul brillante escondida entre el coral

domingo, 29 de marzo de 2009

Jeddah

Jeddah es la segunda ciudad de Arabia con una población de 3.4 millones de habitantes y una importante actividad comercial. Esta ciudad es el principal puerto de entrada por mar hacia la cercana Meca en época de peregrinación. El pasado fin de semana decidí tomarme un respiro de la capital y visitar esta ciudad, con el principal objetivo de bucear por las aguas del Mar Rojo.

La ciudad en sí misma es tan caótica como Riad, con atascos a cualquier hora del día y por qué no decirlo: fea. Los barrios y edificios se suceden durante kilómetros y lo único llamativo son las esculturas que han construido en las rotondas. Los grandes hoteles que bordean la costa constituyen el punto de encuentro para la comunidad de expatriados occidentales, donde los precios de alojamiento y restauración están al nivel de cualquier ciudad europea o incluso por encima.

Para moverme por la zona alquilé un coche y me encontré con una situación que me resultó familiar. Había reservado un vehículo con transmisión manual pero cuando fui al mostrador del aeropuerto a recogerlo el empleado indio me asignó un coche de transmisión automática, que es lo más habitual por el Middle East. Decidí tomarme en serio los designios de Alá o de su Profeta (PBUH), así que no intenté realizar ningún cambio por lo que pudiera pasar.

La experiencia de conducir por la ciudad fue inolvidable, de nuevo me encontré con carriles que aparte de estar pintados en el asfalto no sirven para otra cosa, cruces imposibles y vehículos haciendo pirulas inimaginables, por ejemplo, aquí es de lo más habitual que si tienes que girar en un semáforo te sitúes en el carril que veas libre, da igual que la calle sea de tres o cuatro carriles, siempre puedes cruzarlos de un lado a otro cuando el semáforo se ponga en verde.

Otra de las experiencias fue la de tener que frenar delante de un saudita que cruzaba tranquilamente una calle de varios carriles levantando la mano para parar el tráfico. Me imagino lo que pasaría por su cabeza... "¡Atropéllame si tienes lo que hay que tener, extranjero de pacotilla!"

Jeddah es un habitual destino de vacaciones para los sauditas. Sin embargo, si alguien tiene la intención de pasar aquí unos tranquilos días de playa y Sol, entonces sólo tiene una opción: alojarse en alguno de los hoteles de cinco estrellas con playa privada. A continuación un par de fotos de dos playas de Jeddah, una es de una playa pública en el centro de la ciudad y otra es de una playa privada de un hotel. Encuentra las siete diferencias.