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martes, 24 de noviembre de 2009

Leyendas Urbanas (part.3)

La psicosis por la gripe A también ha llegado a este país, y prueba de ello son las continuas noticias en televisiones y periódicos referentes a la aparición de nuevos casos así como la campaña sanitaria centrada en anuncios y carteles educativos, las mascarillas que llevan algunos y los dispensadores de gel colocados en ciertas oficinas.

Como ya he comentado muchas veces, la introducción y consumo de alcohol está totalmente prohibida y perseguida en este país independientemente de la nacionalidad y religión del sujeto. A pesar de ello, existe una lucrativa red de tráfico de alcohol importado ilegalmente (precios desorbitados) o de fabricación casera de calidad más que dudosa.

Pues bien, la desesperación y locura saudita no ha dejado pasar por alto esta oportunidad y según una información que acaba de llegarme, algunos elementos - no sé cómo denominarles - están utilizando el gel de manos para destilar alcohol de forma casera. Supongo que el líquido resultante será altamente tóxico, así que menudo colocón que se estarán pillando algunos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Pray kit

Como las últimas entradas me han quedado un poco espesas, voy a dedicar ésta a subir algunas fotos.

En primer lugar, quería mostrar otro de los edificios singulares de Riad. Además del símbolo arquitectónico de la ciudad, la Kingdom Tower (el abrelatas) y la 'Al Faisaliah Tower', el siguiente edificio característico es el Ministerio de Interior, también conocido como "el ovni".


El edificio es igualmente espectacular de noche con las luces encendidas, pareciera que va a despegar en cualquier momento. Recordar a futuros visitantes que hacer fotografías a edificios del gobierno, bases militares, etc. está totalmente prohibido, así que hay que ser muy discreto.

Cambiando de tercio, ya no es muy habitual pero antiguamente en España y otros países occidentales te podías encontrar una biblia en el cajón de la mesilla de los hoteles. Nunca llegué a entender muy bien el motivo de esto ya que suponía que si alguien quiere leer la Biblia por las noches pues se la podía llevar en su equipaje, igual que otros nos llevamos novelas.

En cualquier caso, el equipamiento en los hoteles arábigos no se limita al Corán, sino que completan el kit con la alfombrilla para extender en la propia habitación y cumplir sin problemas con las 5 oraciones diarias.
















Lo más curioso es que dentro del cajón de la mesilla hay una pegatina indicando la dirección geográfica en la que se encuentra la Meca, para que nadie tenga que preocuparse de orientarse dentro de la habitación.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Experiencias en el fitness club

Ha comenzado una nueva semana en el Kingdom después de un fin de semana sin grandes hazañas que mencionar. Además de tostarme un poco en la piscina con unos agradables 25º a 27º, he aprovechado para ir al gimnasio del hotel - como suelo decir "toda máquina de precisión necesita de un mantenimiento".

La experiencia en el gimnasio ha sido un poco más desagradable de lo que esperaba. No ha sido ninguna sorpresa el tener invertir el fin de semana en la piscina y en el mencionado gimnasio sin tener la posibilidad de ver a una sola mujer, imaginaos la que podría liarse si una mujer con vestuario más o menos deportivo y ajustado se pusiese a ejercitarse o a tomar el Sol al lado de los árabes que se alojan en el hotel o de los socios del club de fitness, ya me los imagino babeando sin parar de mirar a la incauta.

El problema ha sido que, aparte de otros pocos expatriados, la fauna árabe que poblaba el gimnasio consistía mayoritariamente en un grupo de obesos que se dedicaban a andar en las cintas de correr y que emitían una incesante cantidad de sonidos a causa de la imposibilidad de utilizar la nariz como orificio expulsador de mucosidades (me pregunto si esto les estará prohibido). Pues bien, la secuencia que llevaban a cabo es la siguiente:
- insuflamiento de aire a presión por la nariz para recoger las mucosidades presentes y almacenarlas temporalmente en la garganta
- exhalación de aire desde la garganta "in-gargajo-mode" para expulsar las mucosidades recopiladas en el pañuelo de papel dispuesto a tal fin delante de la boca

Todo esto sobrepasando el nivel máximo de decibelios aconsejado por la OMS, ni siquiera con mis auriculares a todo volumen pude dejar de escucharlos.

Ya sabéis, si alguna vez viajáis al Middle East, no olvidéis traeros doble dosis de paciencia en la maleta.

martes, 17 de noviembre de 2009

No hay business sin sponsor

Hacer negocios en Arabia Saudí requiere más paciencia y más trámites de los que uno pueda llegar a imaginarse.

En primer lugar, antes de hacer nada en este reino, ya sea como persona individual o como empresa, necesitas un sponsor (o agente), es decir otra persona que te represente y te introduzca donde lo necesites.

El sponsor es necesario para todo:
  1. Para escribir las cartas de invitación con las que poder pedir un visado
  2. Para gestionarte un móvil de postpago o los servicios de un conductor
  3. Para presentarte ante cualquier empresa (nadie te recibirá si no lo haces de la mano de un influyente sponsor)
  4. Para facturar a cualquier empresa por los bienes o servicios proporcionados

No vale cualquier sponsor, cuanto más prestigioso sea más fácil será que te reciban y que te hagan caso. A pesar de lo que está levantando la prensa sobre los casos de amiguismo, tráfico de influencia, sobornos..., aún nos queda mucho para alcanzar los niveles de esta zona del mundo.

A cambio de estos servicios, evidentemente el sponsor se asegura una suculenta comisión. Como al final muchos o la mayoría de los sponsores guardan alguna relación con la familia real, pues todo queda en casa.

¿Alguien conoce alguna forma mejor de controlar qué empresas quieres que entren a operar en tu país y asegurarte unos ingresos extra con sus inversiones?

miércoles, 22 de julio de 2009

No rezas, no cenas

Creía que ya nada iba a sorprenderme de Arabia, pero siempre te encuentras con algo nuevo. Hoy al salir del trabajo nos hemos ido a un Tony Roma's a degustar "las costillas más famosas del mundo", como pone en la carta, aunque por supuesto en lugar de deliciosas costillas de cerdo aquí lo que sirven es un pedazo de hueso de chuletón de vaca (ni siquiera se le puede llamar ternera).

El caso es que llegamos al restaurante a eso de las 19:30 (es lo que tiene currar con británicos) y el camarero nos advierte que sólo quedan 45 minutos para la oración, algo que ya sabíamos y a lo que no sueles dar más importancia. Ya sabemos que durante la llamada a la oración todos los establecimientos cierran sus puertas y no te atienden en ningún lado, así que tienes que tener siempre en cuenta el horario cuando vas a un restaurante para hacer el pedido y que te sirvan antes de la oración.

Al principio parece difícil: cinco oraciones al día que van cambiando de horario a lo largo del año dependiendo de la posición del Sol, pero acabas pillándole el truco para saber cuándo tienes que salir a comer o a comprar y cuando es mejor que sigas a lo tuyo para no perder el tiempo delante de la puerta de un local.

Sin embargo la sorpresa nos la hemos llevado hoy cuando a eso de las 20:15 apagan las luces del restaurante. Estabamos acabando las costillas, casi en la oscuridad, cuando el camarero amablemente nos ofrece la cuenta, la cual uno de mis compañeros pagó y pudo estampar la firma gracias a una linterna que llevaba el camarero.

Cinco minutos después, el camarero nos pide amablemente que abandonemos el restaurante, pero la puerta del mismo ya se encuentra cerrada, no pueden abrirla por peligro a que algún miembro de la Mutawwa lo vea. Así que nos acompaña hasta la cocina, la cual atravesamos sin dar crédito a lo que nos estaba pasando y salimos por la puerta de atrás del restaurante.

¿Alguien habló de respetar otras creencias, culturas y costumbres?

lunes, 13 de julio de 2009

¿Saudi y Westvleteren?


El escudo de armas saudita es uno de los símbolos nacionales. Consta de dos espadas y una palmera y fue adoptado en 1950 como símbolo de la unificación del Reino llevada a cabo por el monarca Abdul-Aziz bin Saud.

Por otro lado, la abadía de Saint Sixtus en Westvleteren (Bélgica) es una de las 7 abadías trapistas que existen (6 en Bélgica y una en Holanda) y donde los monjes de esta orden elaboran unas deliciosas cervezas. La Westvleteren tiene la particularidad de que su producción es la más reducida de todas las abadías trapistas y su venta se encuentra limitada en la misma abadía previa reserva telefónica. Los monjes de esta abadía elaboran tres tipos de cerveza conocidas como Westvleteren rubia, 8 y 12. Esta última fue elegida en 2005 como la mejor cerveza del mundo.

¿Qué tiene que ver todo este rollo con Arabia Saudita? Pues ahora comparad el escudo de armas de arriba con el símbolo de la abadía:

¿Casualidad? ¿coincidencia? ¿no se parecen en nada y el calor está afectando a mi capacidad de raciocinio? teniendo en cuenta que la abadía de Saint Sixtius se fundó en 1831, supongo que no habrá mayores conexiones entre ambos escudos.

Por cierto, hace menos de dos semanas me encontraba en esta abadía degustando la trilogía de cervezas y ahora me encuentro en Riad, qué vueltas da la vida...

domingo, 14 de junio de 2009

Leyendas Urbanas (part.2)

Creo que ya he comentado alguna vez que los sauditas más pudientes suelen contraer matrimonio con más de una mujer. El Islam les obliga a tratarlas de forma totalmente equitativa, por lo que suelen comprar lujosos vestidos y joyas por duplicado, triplicado o multiplicado por el número de esposas pertinente (desconozco si hay un máximo legal o si el Corán dice algo respecto a este máximo). El sector inmobiliario también se beneficia de este requisito islámico, ya que lo más habitual es que cada esposa viva en una casa distinta y el saudita reparta equitativamente sus noches cada lecho marital. Tampoco hay límite en la edad de la contrayente, y se han dado numerosos casos que han levantado gran revuelo en la opinión pública en relación a matrimonios entre octogenarios y niñas de menos de 10 años.

La mayoría de los matrimonios son previamente concertados entre familias, lo que produce que al final en muchos casos el amor (y el sexo) sea totalmente inexistente entre los cónyuges. Como podréis imaginar, esto crea de nuevo una serie de necesidades e instintos que tanto una parte como la otra deben satisfacer...

El hombre tiene básicamente dos vías de escape para estos instintos: organizar fiestorras en otras viviendas o bien irse de fin de semana al Reino de Bahrein. En ambos casos, los instintos suelen ser satisfechos por una gran comunidad de chicas provenientes de Filipinas, China, Malasia e Indonesia.

La mujer saudita, ante la imposibilidad de viajar sola y de conducir su propio coche, tiene que conformarse con satisfacer estos instintos en su propia casa, mientras el marido acude a su centro de trabajo. En la mayoría de los casos es el chófer o algún otro sirviente el que se encarga de la tarea. Se comenta que existe también una gran comunidad de egipcios y libaneses en su mayoría que desarrollan una ocupación paralela como gigolós.

En general, los matrimonios pueden vivir así mientras todo quede en casa, supongo que cada uno querrá hacer como que no se entera de lo que hace el otro. La situación empeora dramáticamente cuando alguna de las infidelidades trasciende y es conocida públicamente, ya que la deshonra debe ser castigada severamente y el adulterio se castiga con latigazos o incluso ejecución pública.

El hecho de que muchos jóvenes sauditas no tengan contacto más que con mujeres de su familia tiene dos consecuencias. La primera es que al final se acaban acordando un gran número de matrimonios entre primos y la segunda es que dicen que el número de gays es increíblemente alto en comparación con otros países.

De nuevo, en respuesta a cada necesidad la sociedad ha sabido crear una comunidad que sepa cómo satisfacerla. En este caso se trata en su mayoría de filipinos, que digo yo que por algo se habrán creado esa fama de perder tanto aceite. El castigo por homosexualidad es latigazos o ejecución pública, aunque como dato curioso decir que el muerde-almohadas es castigado mucho más severamente que el sopla-nucas.

En definitiva, como dice un compañero, con la facilidad que tienen los jóvenes sauditas para acceder a internet, 50 canales de televisión por satélite y la cantidad de información que se maneja hoy en día sobre la vida más allá de estas fronteras, esta sociedad acabará reventando por un lado o por otro, antes o después.

Actualización 21 de Junio: Tres días después de publicar esta entrada apareció esta noticia en El Mundo (gracias a Crispal por el link).

Leyendas Urbanas (part.1)

Transcurren mis últimos días en el Reino (inshallah) y no puedo cerrar este blog sin contar algunas de las leyendas urbanas de la vida y costumbres sauditas, esas que no se publican en ningún sitio. Ningún pueblo es capaz de vivir con tantas restricciones y prohibiciones sin dar rienda suelta a sus instintos.

Empezando con el tema del alcohol, datos no oficiales cuentan que hasta un 85% de la población lo consume con más o menos regularidad. El mercado de contrabando es bastante lucrativo, ya que puede alcanzar hasta diez veces su valor. Aún más extendida está la práctica de la fabricación casera, no sólo de cerveza y vino, sino de los más fuertes licores que uno pueda imaginar.

Por si eso fuera poco, las malas lenguas cuentan que los sauditas suelen utilizar casas en los alrededores de las ciudades para organizar fiestorros de escándalo donde no sólo el alcohol, sino que también drogas y mujeres son "degustadas" con igual profusión. Resulta que la policía, aún sabiendo que estas fiestas tienen lugar, se ve impedida de intervenir al tratarse de recintos privados sin una autorización judicial, y los jueces no trabajan de tarde o de noche. Lo que sí sucede con frecuencia es que los fiesteros sean pillados en algún control en la calle o conduciendo borrachos, y al que le ocurre se puede preparar a una buena tanda de latigazos en lugar público.

domingo, 7 de junio de 2009

Back to Riyadh

Nunca digas nunca jamás, ya estoy de nuevo en Riad y lo peor es que nadie me puede asegurar si estas dos semanas serán las últimas. Este país está empezando a acabar con mi paciencia, y los que han trabajado conmigo saben que esa es una de mis mayores virtudes. No puedo dejar de relatar una vez más lo acontecido hoy a mi llegada en el King Khaled International Airport.

La imagen al bajar del avión era de lo más desoladora. El hall del control de inmigración estaba completamente abarrotado y la gente intentaba mantener un poco de orden en las filas. Como siempre me coloqué en una de las colas que estaban más a la derecha, que suelen ser las más rápidas. Eran las 20:30 de la tarde.

A las 23:30 aún quedaban seis personas delante de mí en la fila. De nuevo comprobé mi suerte al situarme en una de las más rápidas, porque la gente de mi izquierda llevaba un tiempo quejándose de que llevaban desde las siete de la tarde en su fila y la cosa no avanzaba. Acto seguido, un tipo que parecía de origen escandinavo empezó a perder los papeles, gritando lo siguiente a los policías: "¿Es qué no van a hacer nada con esta fila? Llevamos aquí cuatro horas", "¿Es que vamos a tener que esperar aquí toda la noche?", "Fuck you!" (esto último no hace falta que lo traduzca).

Rápidamente un par de policías se acercaron a él y le dijeron que les acompañara. Pude oír a uno de los polis decir al incauto escandinavo: "Has cometido un gran error". Le llevaron a las dependencias policiales y no volvimos a verle salir. Algunos comentaban en la fila que podrían deportarle directamente, otros que pasaría al menos una noche en la cárcel, nunca lo sabremos a ciencia cierta.

El motivo de toda esta animación aeroportuaria es que desde hace un par de meses las autoridades sauditas están digitalizando las huellas dactilares y la fotografía a la entrada al país. El proceso puede durar entre cuatro y cinco minutos por persona. En teoría si ya has pasado por este trámite no deberías esperar tanto, pero como las filas son un completo caos, al final toda la gente acaba mezclada en las distintas filas.

Moraleja: una vez más, nunca pierdas la paciencia en este país.

martes, 10 de marzo de 2009

Tormenta de arena en Riad

Después de unos fugaces días en Madrid, ya estoy de vuelta por tierras sauditas. Y no he podido tener mejor recibimiento que la primera gran tormenta de arena del 2009. La tormenta ha llegado sin avisar, esta mañana teníamos un día soleado cuando de repente alguien ha avisado en la oficina de lo que se nos venía encima:


Y veinte minutos después, la nube de polvo cubrió toda la ciudad como si fuera una densa niebla de color anaranjado:


Los sauditas, más acostumbrados a esto, no le dieron mayor importancia. Sin embargo muchos de los expatriados, sobre todo indios y pakis, se pusieron una máscara de las que llevan los médicos, así que al salir a la calle parecía que me había metido en un universo paralelo en el que cientos de doctores andaban a mi alrededor.

Las fotos están bien, pero para que viváis la tormenta en todo su esplendor, no os perdáis este vídeo.


lunes, 23 de febrero de 2009

Turista accidental en Arabia

Hay gente que en lugar de unas relajantes vacaciones prefiere hacer turismo de aventura: trekking, descenso de barrancos, rafting, safaris, etc. En esta ocasión, como vacaciones de aventura yo elegí irme unos días en solitario por tierras sauditas y éste es el relato de lo acontecido, necesitarás un buen rato libre para leerlo completo.

DIA 1: Riad - Yanbu
Mi primera etapa me llevaría hasta Yanbu, una localidad en la costa del Mar Rojo, en un vuelo de 1h25' con la línea aérea nacional: Saudi Airlines. Era la primera vez que visitaba la terminal doméstica del aeropuerto de Riad pero no me encontré con nada que no hubiera visto antes salvo más aglomeración de gente, así que tras aplicar las básicas reglas de hacer cola en Arabia (evitar filas repletas de indios y paquis) conseguí mi tarjeta de embarque impresa en una hoja de papel, no sin antes volver a confirmar que el saudita de bien nunca transporta sus maletas por sí mismo aunque disponga de cómodas ruedas, sino que existe una legión de pakis que se encarga de llevar las maletas desde el coche hasta el mismo mostrador de check-in.

La mayor parte del pasaje del avión eran sauditas, así que durante el aterrizaje en Yanbu observé el típico espectáculo: mensajes de móvil cuando el avión aún está descendiendo, llamadas cuando aún se encuentra en pista y algunos hasta se levantaron, recogieron sus bolsos de mano y se fueron hacia la puerta con sus niños cuando aún no habíamos parado en la terminal. Ninguna azafata china o filipina iba a conseguir que un saudita cumpliera las normas de aviación internacional.

El trayecto al hotel fue rápido, así que antes de irme a dormir recogí el coche de alquiler que había reservado allí, un Chevrolet Optra de 106cv con transmisión manual. El tipo que me atendió me preguntó si quería el coche con transmisión automática, ¿es que no había leído los datos de mi reserva? Alá me estaba enviando un mensaje a través de aquel empleado indio de la empresa de alquiler, mensaje que yo no supe interpretar.

DIA 2: Yanbu - Al Ula
Pocos días antes de mi viaje había contactado con una tienda local para intentar contratar una excursión de buceo en el Mar Rojo. El de la tienda me comentó que a las 07:30 del jueves un bote saldría de un puerto cercano con otros buceadores a bordo y que todo el equipo necesario estaría allí esperándome. Sorprendentemente, todo ocurrió tal y como me había prometido así que poco después me encontraba en el barco con el capitán, un amigo suyo y un ingeniero químico de Malasia que sería mi ´buddy´o compañero de buceo aquella mañana. El capitán nos llevó a una zona donde el fondo marino se encontraba a unos 20 metros de profundidad y en el que se había formado un arrecife de coral que llegaba hasta la superficie. Describir con palabras esa experiencia de buceo es difícil, tan sólo puedo comentar que la transparencia de las aguas del Mar Rojo hacía que pudieses ver a más de 20 metros de distancia y que el malasio y yo disfrutamos como unos niños pequeños observando los corales y los cientos de peces de variados colores, tamaños y formas que nos rodeaban.

Tras regresar a puerto con el buen sabor de boca, rápidamente emprendí el recorrido que me llevaría hasta Al Ula, localidad en el interior de la región de Tabuk y donde había reservado una noche de hotel para visitar las ruinas de Mada'in Saleh al día siguiente. Según el mapa, una carretera conectaba ambas localidades, pero no todo fue tan fácil como pensaba por dos motivos: la mitad de los carteles estaban escritos en árabe y en cuanto a la otra mitad, resulta que los carteles en Arabia casi nunca indican la localidad de destino, sino que sólo te ponen el pueblo siguiente que encontrarás en la carretera. Paré en una gasolinera para respostar dos eurillos (que dio para 16 litros de gasolina) y pregunté al personal local. Nadie hablaba inglés y todos me miraron extrañados. Tras dos horas más de conducción llegué a un pueblo donde la carretera se acababa, de nuevo no encontré a nadie que hablara una palabra de inglés. Volviendo sobre mis pasos, encontré una señal que llevaba a una localidad de la costa, así que fue el momento de decidir: seguir el camino de la costa (casi el doble de kilómetros) o continuar buscando el camino interior a la desesperada. Elegí la primera opción, así que poco a poco los kilómetros fueron cayendo y el cielo oscureció completamente cuando aún me quedaba un centenar de kilómetros.

Por si eso no fuera poco, cuando ya casi estaba apunto de alcanzar el pueblo de Al Ula, la palanca de cambio de mi Chevrolet decidió salirse de la caja. Si se hubiera quedado en primera, segunda o tercera, habría sido imposible circular por la carretera, si se hubiera quedado en quinta, hubiera sido imposible acelerar. La caja de cambios se quedó anclada en la cuarta marcha, y aquello fue el principio de una larga amistad entre el pedal del embrague y mi pierna izquierda. Podría haber llamado a la empresa de alquiler y haber esperado un día o más a que vinieran a rescatarme rompiendo todos mis planes de viaje, pero tomé aquella casualidad sobre la cuarta marcha como una señal de Alá para que continuase mi camino. Aquella contingencia supuso unas cuantas nuevas reglas en mi viaje:
  1. tener cuidado de no aparcar en bateria (ir marcha atrás consistía en sacar medio cuerpo fuera del coche, pisar el embrague con la pierna derecha, el asfalto con la pierna izquierda y hacer fuerza)
  2. la aceleración en los semáforos se convirtió en bastante ridícula
  3. rezar por no quedarme parado cuesta arriba
  4. no pasar de 100 km/h en carretera y aguantar 4000 rpm a esa velocidad
  5. un incremento en el consumo de combustible, aunque teniendo en cuenta que con 5 euros llenaba el depósito, tampoco suponía mayor problema
Finalmente conseguí llegar al ansiado hotel preguntándome qué más cosas podrían sucederme y si habría sido una buena idea el hacer este viaje.

DIA 3: Mada'in Saleh - Al Wajh
Hace tiempo ya conté la historia de los Nabateos y de las ruinas de Mada'in Saleh y el porqué de mi interés por visitar este yacimiento arqueológico. La forma más fácil de visitarlo es contactar con uno de los dos hoteles de Al Ula: el Arac Hotel Al-Ula o el Mada'in Saleh Hotel. Ambos organizan visitas guiadas pero únicamente para grupos y aquel día no había ningún grupo disponible al que poder unirme. Para visitar Mada'in Saleh es necesario solicitar un permiso a las autoridades locales con al menos dos semanas de antelación. Este permiso se puede solicitar en el Museo Histórico Nacional de Riad o bien a través de los anteriores hoteles.

Con el permiso amablemente gestionado por el hotel Arac, me dirigí a la entrada al yacimiento, que se encuentra a 22 kilómetros de Al-Ula. El vigilante de la entrada no hablaba inglés (para variar) y tras varios intentos de hacernos entender y de mostrarle todos los papeles de los que disponía me dejó pasar. El recorrido consiste en una carretera no asfaltada que te lleva por todos los puntos de interés, bastante diferente a Petra en el que debes ir preparado para andar durante todo el día. No puedo decir que sea más o menos espectacular porque es muy distinto, aunque he aquí unas pocas fotos para el que quiera comparar. Yo quedé bastante satisfecho de haber llegado hasta allí a pesar de las dificultades del camino.





A medio día emprendí camino de nuevo hacia la costa del Mar Rojo. Mi plan para los siguientes dos días era descansar disfrutando del Sol y de las playas sauditas. El tener la velocidad del vehículo limitada me permitió fijarme en el espectacular paisaje de montañas rocosas y desierto, además de los destartalados pueblos que aparecían en la carretera de vez en cuando. La conducción por aquellas carreteras me resultó mucho más fácil de lo que me esperaba ya que no me encontré a tanto saudita suicida como por las calles de Riad. Quitando la conducción bajos los efectos del alcohol como causa de accidente (aunque haberlos, haylos y si te pillan en ese caso y no has fallecido en el accidente ya puedes prepararte a pasar el resto de tus días en la cárcel), las dos causas principales de accidentes de tráfico en Arabia son la ya mencionada tendencia al suicidio de algunos jóvenes sin otro objetivo en la vida y el cruce de camellos en la carretera, por lo que nunca debes distraer tu mirada de la carretera.











Sin mayores contratiempos llegué al pueblo costero de Al Wajh, contento de mis habilidades de conducción en cuarta.

DIA 4: Al Wajh, Umluj, Yanbu
Algo en mi visita a Mada'in Saleh tuvo que enfurecer a Alá porque ya desde el día anterior me envió nubes y fuertes vientos, que hicieron imposible pasar un agradable día en la playa. Además el Al Wajh Beach Hotel era mucho más cutre de lo que me esperaba y por si eso fuera poco, en muchos de los pueblos costeros de Arabia la playa es sinónimo de escombrero, así que no dudé en cancelar la segunda noche que esperaba quedarme en Al Wajh y volverme a Yanbu.

A mitad de camino paré en otro pueblo costero, Umluj, que también contaba con una zona de playa bastante amplia, aunque algo descuidada.

Mi aventura con el Chevrolet no pudo terminar sin antes conducir bajo una tormenta de arena, que básicamente es lo mismo que conducir con niebla. Para mi sorpresa, el saudita común se muestra bastante respetuoso al volante ante esta inclemencia y reduce la velocidad considerablemente, aspecto que aún no hemos aprendido en España cuando cae la niebla.


DIA 5: Yanbu - Riad
En Yanbu me alojé en el Radisson SAS, no hay nada como una cadena internacional para asegurar una buena calidad en las habitaciones y los servicios del hotel. El único inconveniente que encontré es el recurrente tema de la maldita segregación sexual, según el cual la piscina y gimnasio estaban reservados para mujeres por la mañanas y para hombres por la tardes.

La localidad de Yanbu constituye la segunda ciudad de industrial de todo el país, con una inmensa planta petro química visible a kilómetros de distancia. Una enorme urbanización de casas unifamiliares ha sido construida a su alrededor al estilo de vida americano, donde se alojan los cientos de expatriados que trabajan en la central. Esta zona se conoce con el nombre de Royal Commision y cuenta con una zona de playa que, lástima, ¡es de uso exclusivo para familias!

El concepto de ir a la playa para una familia saudita es el mismo que el de pasar un día de campo para nosotros, salvo que la mujer no se quita la abaya ni el hombre su thob blanco. Nadie se baña en el agua y la familia se limita a jugar, charlar, comer y sembrar la playa de desperdicios. Aunque la entrada al recinto no hubiera estado restringida "no familias", no creo que me hubiera atrevido a mostrar mis pectorales, tomar el Sol y bañarme en las cálidas aguas del Mar Rojo. Sin embargo, delante del hotel encontré una zona de costa con poca arena pero donde al menos sí pude cumplir mi objetivo de tomar el Sol y dedicar unas horas a la lectura, tras lo cual procedí al check-out en el hotel y di por teminadas mis mini vacaciones sauditas.

El vuelo de vuelta me permitió hacer algunas reflexiones sobre las aventuras vividas. El KSA tiene un potencial enorme para el turismo, kilómetros de costa, Sol todo el año, yacimientos arqueológicos impresionantes y muchos atractivos de interés cultural - sin mencionar las ciudades de Meca y Medina, totalmente prohibidas para no musulmantes. Bajo cualquier otra cultura y bajo cualquier otro gobierno (con menos restricciones y más abierto al mundo) la costa del Mar Rojo ya se hubiera poblado de cientos de resorts de lujo al borde de aguas azul turquesa. Mucho tienen que cambiar las cosas para que llegue ese día, que estoy seguro que llegará cuando el dinero deje de brotar del suelo.

Hoy por hoy se puede decir que KSA es un país hostil para el turista occidental más allá del confort de algunos hoteles y resorts que las cadenas internacionales han construido en las principales ciudades (Riad, Jeddah, Damman, Hofuf).

Aún así me quedo con un buen sabor de boca de este viaje sobre todo por haber tenido la oportunidad de bucear en el que para muchos es el mejor sitio de buceo del mundo y por haber podido visitar Mada'in Saleh, patrimonio de la Unesco desde 2008.

lunes, 16 de febrero de 2009

Passport Control

En 1930, el Rey Abdul Aziz bin Saud, fundador del KSA tal y como lo conocemos hoy en día pronunció estas palabras:

"Mi Reino sobrevivirá sólo en la medida en que permanezca como un país de difícil acceso, donde el extranjero no tendrá otro objetivo que cumplir su tarea y salir del país".

Ahí queda eso, se puede decir más alto pero no más claro. Han pasado casi 80 años desde entonces y las cosas poco a poco van cambiando. Arabia es un país que funciona gracias a la mano de obra extranjera, pero aún así entrar al país no sólo requiere semanas y dosis de paciencia para conseguir un Visado, sino también vivir la aventura de pasar el control de pasaportes en el aeropuerto.

El principal aeropuerto de Riad es el King Khaled International Airport. Cada vez que aterrizo me preparo para la aventura de pasar el control de pasaportes. Esta tarea puede llevar dos minutos o más de media hora, dependiendo de la suerte y de lo hábil que te muestres a la hora de moverte por las colas de los puestos de la policía. A continuación, una serie de recomendaciones para futuros viajeros.

Habitualmente encontrarás tres tipos de filas:
  1. la fila express para poseedores de pasaportes de los países del Golfo
  2. las filas para occidentales y otros hombres de bien
  3. las filas para indios, pakis y otros trabajadores de Bangladesh, Sri Lanka, etc.

Evita a toda costa situarte en las colas en las que predominan indios y pakis por dos motivos: el policía tarda mucho más tiempo en estampar el sello y las filas, aunque puedan parecer de la misma longitud, en realidad están formadas por el doble de personas ya que los indios y pakis no dejan ningún espacio entre ellos, es decir que el pecho de uno toca la espalda del de delante y la fila se transforma en un 'trenecito' capaz de revolverle las tripas a cualquiera.

En segundo lugar, procura situarte cerca de la fila express, ya que en cuanto los árabes terminan de pasar seguramente el policía deje a los de la fila de al lado utilizar ese puesto. Valora también el ponerte en alguna fila en la que haya familias o mujeres y niños ya que los policías suelen sacarles de la fila y colarles directamente en algún puesto de control libre.

Y sobre todo, lo más importante: una vez elegida tu fila inicial mantente alerta, no bajes la guardia, valora continuamente cada una de las otras filas y no pierdas de vista al poli que estampa sellos en tu fila, en cualquier momento se puede levantar para irse a rezar o a tomar un te y nadie le sustituirá durante veinte minutos. No dudes en cambiar de fila rápidamente si las condiciones lo aconsejan. No temas a las leyes de Murphy.

Finalmente consigues llegar al puesto de control y entonces tienes que entregar tu pasaporte con el visado y una cartulina que has tenido que rellenar en el avión (si estabas dormido y no has rellenado la cartulina en el avión siempre puedes coger una y rellenarla en el mismo aeropuerto). En esta cartulina básicamente tienes que repetir los mismos datos que figuran en tu visado: datos personales, religión y empresa que te invita a visitar el país. La casilla de la Religión yo la relleno con una cosa u otra dependiendo de lo católico que me encuentre ese día. En todas las ocasiones que he pasado por el control de pasaportes, el policía de turno nunca ha mirado la cartulina y se limita a comprobar el visado y ponerte el sello, pero hay una cosa que impresiona en la cartulina. En letras rojas y bien a la vista aparece el siguiente mensaje: "MUERTE por Tráfico de Drogas".

sábado, 7 de febrero de 2009

Viaje a Jordania

Fin de semana memorable en Jordania incluyendo visita a la espectacular ciudad de Petra. Tengo mucho que contar y muchas fotos que compartir, así que intentaré organizar unas cuentas entradas durante los próximos días.

El viaje comenzó con cierta tensión, mi vuelo a la capital de Jordania (Ammán) salía a las 18:00 de Riad, así que salí escopetado desde la oficina minutos antes de las cuatro de la tarde. Cuando mi conductor estaba a punto de entrar a la única autopista que une la ciudad con el aeropuerto, un coche de policía se cruza peligrosamente delante de nosotros y corta el acceso a la autopista. Tras hablar con mi conductor, nos enteramos de que la autopista estará cerrada durante un tiempo indeterminado, el poli no sabe si serán cinco minutos o una hora y no nos da más detalles, pero enseguida nos damos cuenta de que sólo puede haber una razón para esto: la familia Real se desplaza desde su Palacio a las afueras de la ciudad hasta la Terminal Real del Aeropuerto Internacional de Riad. El dispositivo de seguridad ha sido activado.

Mi conductor intenta buscar alternativas, callejea por varios barrios de la ciudad, cruza calles y caminos a toda velocidad sacándole partido a la tracción del 4x4. El resultado es siempre el mismo: todas los accesos a la autopista se encuentran cortados por la policía, de hecho ya no circula ningún coche por la misma. Armados de paciencia nos paramos a esperar y al poco aparece la comitiva: decenas de coches de policía y camuflados, varios autobuses con lunas tintadas y ¡tres helicópteros escoltando! A los cinco minutos del paso de la comitiva Real, la autopista vuelve a abrirse y los coches retenidos continúan en dirección al aeropuerto. Al final "sólo" hubo un corte de media hora en la autopista, por lo que llegué con tiempo suficiente al aeropuerto.

Royal Jordanian es la aerolínea jordana de la alianza One World que une Riad y Ammán en dos horas y quince minutos. Hasta donde mi memoria alcanza, puedo decir sin lugar a dudas que Royal Jordanian ha sido la mejor compañía aérea con la que he volado, y eso que a ojo de buen cubero habré cogido entre 150 y 200 vuelos en toda mi vida. Se trata de una compañía moderna con servicio al cliente como los de antes: aviones modernos, limpios y bien equipados, comida de calidad Business en un vuelo Economy de dos horas, azafatas guapas y amables, check-in y embarque rápido y eficiente. En definitiva, todo son cosas positivas... ¡pero si hasta te puedes pedir una cerveza en espacio aéreo saudita como si voláramos con Lufthansa! (no como con mi último vuelo con Air France, en el que nada más sobrevolar la frontera con KSA, el sobrecargo anuncia que a partir de ese momento no se servirán más bebidas alcohólicas).

Para rematar el excelente servicio, resulta que cuando compré el billete por internet respondí a esa pregunta que suelen poner las compañías aéreas únicamente para quedar bien: "¿Desea algún tipo de comida especial en este vuelo?" Yo ni me acordaba ya qué respondí y además la azafata me pilló de sorpresa cuando se acercó con una bandeja para preguntarme si había solicitado comida especial, así que me hice el sueco y pedí la bandeja normal.

El vuelo de vuelta fue incluso mejor. En primer lugar Royal Jordanian dispone de una terminal en el centro de la ciudad de Ammán, donde puedes facturar tu equipaje y recoger tu tarjeta de embarque y luego ir tranquilamente por tu cuenta al aeropuerto o bien coger un autobús que sale desde esa misma terminal. Además, el avión que cogí a la vuelta era un flamante y nuevo Airbus 321, con un 5% más de velocidad de crucero que la mayoría de aviones comerciales, con todo el espacio que necesitas para tus piernas y equipaje de mano y con pantalla de televisión en el asiento, donde puedes disfrutar de documentales, vídeos musicales o del diario con los datos de vuelo y una brújula que te indica la dirección en la que se encuentra la Meca.

Esto de la brújula me recuerda otra ocasión en la que un saudita se puso a rezar en el asiento de al lado. Afortunadamente en el avión no necesitan extender la alfombrilla y ponerse en dirección a la Meca, supongo que los que escribieron el Corán no pudieron imaginar el procedimiento a utilizar durante los vuelos en avión. Lo curioso es que aunque estén volando, tienen que intentar adivinar la posición relativa del Sol con respecto a la tierra en el lugar en que está sobrevolando el avión - esto es sólo para musulmanes realmente profesionales, no lo intentes si te acabas de convertir. De hecho, el saudita que me acompañaba en el viaje en aquella ocasión tuvo un error de cálculo ya que después del rezo preceptivo de puesta de Sol, un tipo al otro lado del avión subió la persianilla y entonces los últimos rayos de Sol entraron por la ventanilla. El saudita farfulló algo, espero cinco minutos a que el Sol se pusiera de verdad y luego repitió su rezo.

sábado, 31 de enero de 2009

Escenas de Riad

Tras haber pasado unos días en Madrid (tiempo suficiente para haber sufrido los rigores del invierno y traerme un resfriado de vuelta), ya estoy de nuevo en Riad disfrutando de los 26º que teníamos a las siete de la tarde, no está mal.

Tenía pendiente subir unas cuantas fotos y contar alguna que otra curiosidad de Riad, así que doy así comienzo a una entrada 'miscelánea'.

En primer lugar, un par de fotos tomadas con sigilo y destreza de la Chop-Chop Square, donde los viernes tiene lugar algún que otro espectáculo sanguinolento de corte de manos (al que roba) o de cabeza (al que asesina o trafica con drogas). El edificio que se ve en la foto es el cuartel general de la Mutawwa o "Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención contra el Vicio", también conocida como Policía Religiosa.

















Como ya he contado alguna vez, en Riad todo el mundo se mueve en coche. En la mayoría de los barrios de la ciudad ni siquiera hay construidas aceras para que la gente circule por ellas. Además de que las distancias son enormes, el hecho de que durante la mitad del año las temperaturas pasen de 40º (y lleguen a los 50º en verano) también puede influir en la dependencia del coche. Esto da lugar a imágenes curiosas como la siguiente: no existen cajeros automáticos a los que te puedas acercar andando salvo dentro de los centros comerciales, todos los cajeros que te encuentras por la calle están preparados para ser utilizados desde la ventanilla de tu coche, como si fueras a pedir un Whopper.


Otra de las cosas que nunca verás por la calle es un perro. Estos animales están considerados como sucios e inferiores por el Islam, por lo que no tienen cabida en esta sociedad. Su hueco está perfectamente cubierto por los gatos, que abundan por todas las partes de la ciudad. En la foto, un lindo gatito en uno de los parques que rodean el Museo Histórico Nacional.

Volviendo al tema de los centros comerciales que es donde se cuece la vida en esta ciudad, he aquí otra instantánea de los nueve empleados (apuesto a que todos filipinos) de la tienda Bershka que esperan pacientemente a que termine la oración. Efectivamente, cuando toca la hora de rezar todas las tiendas del centro comercial tienen que cerrar durante los 15-30 minutos que dura la oración. Si estás en un supermercado y te pilla la hora te cierran las puertas y tienes que esperar dentro. Como se ve en la foto el cierre es obligatorio, da igual que ninguno de los nueve empleados vaya a rezar a la mezquita habilitada a tal efecto dentro del centro comercial, aquí cierran todos y a esperar. Nótese también en la foto el colorido de las vestimentas femeninas, y compárese con el escaparate de la tienda.



Continuamos con el recurrente tema del WC, he aquí otro modelo con mucho más estilo que el que disfruto en mi oficina. A la izquierda podéis ver el modelo de lavabo a dos alturas completamente adaptado a las necesidades del cliente. No, el lavabo de baja altura que se ve al fondo no se trata de un lavabo para niños, sino que es un lavabo adaptado para lavarse los pies con toda comodidad. A la derecha un nuevo modelo de váter al estilo europeo, pero con las ineludibles reminiscencias del mundo árabe, es decir, la manguera para evitar el uso del papel en el culo junto con el agujero en el suelo para evitar tener que entrar con botas katiuskas.





Tras esta nueva ración de higiene y para finalizar con este repaso de escenas de Riad, nada mejor que tomarse una Coca Cola Light: he aquí el moderno diseño de las latas, junto con la apertura estilo chapa de las antiguas, de esas que se dejan peligrosamente tiradas por la calle.

martes, 13 de enero de 2009

Polite, very polite

Aunque parezca sacado de un chiste, esto es tan real como la vida misma. ¿Cuánto se tarda en preguntarle a un español, a un inglés y a un árabe a qué hora es mañana la reunión?

Caso 1:
- Hola Paco, ¿a qué hora tenemos mañana la reunión?
- A las diez.
- Gracias
(tiempo: 5 segundos)

Caso 2:
- Buenos días Andrew, ¿qué tal estás?
- Muy bien gracias, ¿y tú qué tal estás?
- Pues bien, no me puedo quejar. Perdona si te interrumpo pero me preguntaba si podrías amablemente confirmarme a qué hora tenemos mañana la reunión.
- Claro, no es molestia alguna. La reunión es a las diez de la mañana.
- Muchas gracias, muy amable de tu parte.
- De nada.
(tiempo: 15 segundos)

Caso 3:
- Que la paz sea contigo Muhamed.
- Contigo sea la paz también.
- ¿Qué tal estás?
- Muy bien gracias. ¿Y tú qué tal estás?
- Pues también bien, gracias.
- ¿Y tu familia? ¿qué tal se encuentra?
- Ellos también se encuentran bien, gracias por preguntar.
- Me alegro, ¿has podido ver a tu familia recientemente?
- Sí, bueno hace un par de semanas.
- Muy bien, eso está muy bien. Por cierto, ¿algún nuevo fichaje en el Real Madrid?
- Pues por el momento no, parece que ya tienen el equipo para lo que queda de temporada.
- Bueno, bueno, eso está bien.
- Por cierto, me preguntaba si podrías amablemente confirmarme a qué hora es mañana la reunión.
- La reunión es a las 10 de la mañana, con la gracia de Alá.
- Muchas gracias.
- De nada, que la paz sea contigo.
- Contigo sea la paz.
(tiempo: 40 segundos)

jueves, 8 de enero de 2009

Conducción a la "mecagoendiez"

Ya he comentado en anteriores ocasiones que conducir por Riad es toda una aventura, tan pronto te puedes cruzar con un saudita en un todoterreno de 5 metros conduciendo a 160 kmh como con un paki conduciendo un Hyundai a 80 kmh por una autopista. Todo ello sin mencionar los diversos hobbies que tienen algunos mientras conducen.

Hoy quería dedicar esta entrada a explicar lo curioso que resultan algunos cruces de calles cuando éstas tienen 3 o 4 carriles por sentido. Aquí han oído hablar poco de los nudos de autopista donde para tomar otra dirección o cambiar de sentido simplemente tienes que salirte, coger una curva y ya estás donde querías. Bueno, estamos de acuerdo en que en algunos casos la cosa no es tan sencilla como se puede ver en la imagen de la derecha.

El caso es que en Riad casi no existen nudos así que si vas por una de estas anchas avenidas y quieres girar a la izquierda tienes dos opciones:
  1. si el cruce es al mismo nivel y no tiene separación, giras en cuanto se abre el semáforo en lo que se puede denominar "maniobra de giro a la mecagoendiez", rezando a tu Dios favorito para que algún otro loco no le dé por girar a la vez, ya que los semáforos no están preparados para regular este tipo de giros como uno podría esperar
  2. si el cruce es a distintos niveles o bien tiene alguna separación física, no te quedan más pelotas que seguir todo recto y dar la vuelta más adelante

Lo curioso de la segunda opción es que aquí tampoco conocen las rotondas, así que de vez en cuando te encuentras en una avenida de cuatro o cinco carriles con un giro en U donde los coches entran en paralelo y salen dejándose la gomas de las ruedas en el asfalto. Para muestra de este segundo tipo de cruce, las siguientes fotos por cortesía de Google.


lunes, 29 de diciembre de 2008

Hacer el indio

Creo que ya he contado anteriormente que durante el tiempo que llevo en KSA, me está tocando trabajar más con indios que con sauditas, son las cosas que tiene el sector IT, de aquí a unos años todos los informáticos y telecos españoles nos quedaremos sin trabajo ya que las empresas optarán por hacer todos los proyectos de la mano de 100 millones de indios perfectamente preparados y formados en sus universidades, y que además salen cinco veces más baratos que nosotros. Muchos dicen que lo mismo pasará con China, pero otros encuentran una ligera complicación: los indios tienen el inglés como su segunda lengua mientras que los chinos no aprenden este idioma desde pequeños.

En cualquier caso, lo que quería contar aquí es mi experiencia trabajando con estos profesionales, más como una anécdota que como algún tipo de odio o racismo, que nadie piense mal. Creo que podemos clasificarlos en tres categorías:
  • indio que ha vivido en UK desde su infancia o su juventud: en este caso se puede trabajar perfectamente con ellos, son como un británico más salvo que en lugar de coger color langostino cuando les da el Sol, pues ya llevan el color chocolate de serie
  • indio que ha vivido algunos años fuera de la India y sus países vecinos, o que lleva muchos años trabajando con gente occidental: en este caso, aún cuando puedes encontrar alguna dificultad trabajando con ellos como veremos más adelante, más o menos te las puedes apañar para entenderlos, hacerte entender y sobre todo, soportar su 'modus operandi'.
  • indio que casi no ha vivido fuera de su entorno natural o que tiene poca experiencia trabajando con occidentales: ésta es la categoría más interesante, a la que dedicaré el resto de esta entrada.
¿Cómo detectar que un indio pertenece a la categoría nº 3 de la lista anterior? Bien, esta tarea es de lo más sencilla ya que las siguientes características les delatan:
  1. en cuanto a la vestimenta, suelen utilizar traje de poliester 100% de color gris oscuro
  2. cuando tienen que escuchar con atención o hablar de algún tema complejo, realizan un ligero movimiento oscilante de la cabeza alrededor del cuello de la camisa - si habéis visto alguna vez uno de esos perritos de goma que algunos colocan en el salpicadero del coche, pues exactamente el mismo movimiento
  3. portan siempre un reloj de oro (o pintado de amarillo, quién sabe) y al menos un anillo o sello de oro y piedras en cada mano
  4. sus manos son desproporcionadamente más grandes en comparación con el resto de su cuerpo. No siendo suficiente con esto, cuando hablan gesticulan con ambos brazos de forma totalmente exagerada
  5. su pronunciación de inglés se caracteriza por los saltos continuos en la cadencia de las palabras, la elevación aleatoria del volumen cuando menos te lo esperas y la imposibilidad de pronunciar correctamente el sonido de la letra W, por ejemplo, una frase como "we want a bottle of water" ('güi guan a bótel of guater' en estricto castellano) ellos la pronunciarían como 'vvvi vvvan a bótel of vvvater'
Después de leer todas estas características imaginaros la odisea que puede ser entender a uno de estos indios, ya no sólo se trata de pillar lo que está diciendo, es que encima tienes que abstraerte de todos los movimientos, objetos brillantes y demás parafernalia que completan la performance.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Chispas

Resulta que llevo casi un mes por estas tierras y hoy en la oficina nos hemos dado cuenta de una de esas curiosidades del clima local.

Al poco de aterrizar en Riad empecé a notar que mi cuerpo acumulaba una cantidad de electricidad estática que no era normal. Esto se ha convertido en una pesadilla porque no hay día que no sufra más de diez calambrazos al bajar del coche, al acercarme a alguien, al tocar el portátil, al encender un interruptor, etc., vamos cualquier cosa. Hay veces que la acumulación es tan intensa que puedes ver claramente como salta un chispazo desde tus dedos en dirección a la persona u objeto contrario.

Así que hoy comentándolo en el trabajo resulta que todos habían notado lo mismo, y es que investigando un poco hemos averiguado que el aire seco es la causa principal de la acumulación de electricidad estática. Ni que decir tiene que no he visto caer una gota de agua desde que estoy aquí, y las nubes que he visto pasar por encima de mi cabeza las puedo contar con los dedos de una mano. En resumen, que aquí la humedad relativa del aire no suele subir del 20% y eso es lo que provoca todos esos chispazos que sufrimos.

Nada más, otra de esas curiosidades que hace que vivir y trabajar aquí sea una experiencia tan inolvidable...

domingo, 14 de diciembre de 2008

Navegando

Si navegas por internet en KSA es raro que no te encuentres un pantallazo como éste cada cierto tiempo:
O traducido al castellano:
  • "Lo sentimos, la página solicitada no está disponible. Si usted cree que la página solicitada no debería estar bloqueada, por favor póngase en contacto con nosotros", a lo que yo añadiría... ¡si tienes güebos!

El bloqueo se extiende no sólo a páginas de contenido más o menos para adultos, sino a cualquier web que pueda ser de dudosa moralidad islámica, como por ejemplo casinos, loterías y apuestas. Es decir, que no puedo jugar a la primitiva desde KSA, será imposible que me toque el Euromillones y pueda volver a casa antes de lo planificado.

Por las calles de Riad

Siento tener que describir esta escena con palabras, pero es que nunca encuentras la cámara a mano cuando te hace falta.

Escena: circulamos por una de las principales avenidas de Riad, con cinco carriles por cada sentido. Un Mercedes de los años 80 nos empieza a adelantar por el carril de la izquierda - conviene precisar el carril ya que en Riad es habitual que te adelanten por cualquier lado, incluyendo por la derecha, por la izquierda o directamente derrapando por el arcén.

El Mercedes es conducido por un tipo en la siguiente posición:
- mano izquierda sujetando el volante
- ordenador personal portátil sobre las piernas
- mano derecha manejando el teclado y el ratón

Fue sorprendente comprobar la habilidad que mostraba el tipo para conducir en medio del tráfico y escribir emails a la vez, o lo que quiera que estuviera haciendo con el portátil.

Y para terminar, a la derecha una imagen con otra de las escenas cotidianas de las calles y carreteras sauditas. Tuve que comprobar que no era Otto el que conducía el autobús, he hecho estos autobuses escolares americanos los utilizan más bien para el transporte de 'pakis'.